Con casi 2 millones de kilómetros cuadrados de superficie, México se sitúa en un lugar privilegiado por su extensión. Gracias a ésta, su biodiversidad es amplia, con cientos y cientos de especies animales a lo largo y ancho del territorio.
Pero existe una desventaja: somos un país altamente poblado (casi 130 millones de habitantes) y muchos de ellos, ya sea por ignorancia o por labores clandestinas e irresponsables, están poniendo en peligro a muchas de nuestras especies animales.
Ya sea por caza, por deforestación, por contaminación, por ignorancia o muchas otras razones, en México hay decenas de animales que se encuentran en peligro de extinción.
En THONA Seguros, Empresa Socialmente Responsable, nos preocupamos por el bienestar de nuestra flora y fauna y sabemos que la mejor arma es la información. Aquí te presentamos cinco especies animales en peligro de extinción en México:
- Ajolote: Este peculiar animal, anfibio, está a punto de desaparecer. Últimamente ha ganado simpatía por parte de propios y extraños, especialmente por su difícil condición para subsistir.
- Jaguar: Un felino majestuoso, icónico desde los tiempos de nuestras primeras culturas, su bella piel es codiciada y cada día la población de estos animales disminuye.
- Vaquita Marina: Este simpático cetáceo, pariente lejano de las ballenas y de los delfines, es, dentro de su especie, el más pequeño de todos y únicamente puede ser encontrado en nuestro país. Desafortunadamente, las autoridades reportan que podrían existir menos de 70 ejemplares en nuestras aguas.
- Lobo gris mexicano: Con el tamaño de un perro mediano y siendo sordo y ciego desde su nacimiento hasta los dos meses de edad, el lobo gris mexicano es presa fácil no solo para animales sino también para su peor enemigo: el ser humano. Se calcula que únicamente quedan menos de 300 ejemplares de esta especie.
- Perro de la pradera mexicano: A pesar de su nombre, este animal se asemeja más a una ardilla que al mejor amigo del hombre. Se encuentra en peligro debido a que se le considera una amenaza para las cosechas pero es todo lo contrario. Su presencia regula los recursos naturales disponibles.


